Mi primera parálisis

Con el tiempo, llegó el siguiente verano, y los síntomas habían aumentado a pesar de que me medicaba, ya me echaba todos los días una siesta de mínimo una hora.

Y una noche, sufrí mis primeras pesadilla con parálisis. En este caso fue una alucinación hipnopómpica, porque después me desperté y os puedo asegurar que sentí como si alguien me hubiera dado un beso en la nuca, y una figura de un hombre estuviera sentado al lado mío, en mi cama. Entonces yo me asusté muchísimo y me di cuenta de que no podía moverme, sentí como si el hombre se levantara, y entonces intenté gritar para que mis padres me oyeran e hicieran algo, pero no me salían las palabras. Apenas podía conseguir llegar a producir un sonido con el que me oyera a mi mismo, así que mis padres mucho menos.

Pasaron unos minutos y me tranquilicé un poco, recobré el tono muscular y cuando me pude levantar encendí la luz, fui enfadado al cuarto de mi hermano mayor por si acaso había decidido gastarme una broma pesada, pero cuando encendí la luz y vi que el perro de mi hermano se levantó más lento de lo habitual y mi hermano me miró con una cara extraña y con los ojos rojos de dormir, comprendí que mi hermano no podía haber sido, entonces di una vuelta por la casa para ver que todo estaba bien y luego me acosté.

Al día siguiente en internet descubrí que las alucinaciones y las parálisis eran síntomas de la narcolepsia, y bueno, me quedé un poco más tranquilo. Entonces un día, me di cuenta de que desde pequeño siempre había tenido muchas alucinaciones: como cuando en mi habitación apagaba la luz y veía que habían miles de diminutas bolitas verdes flotando que adquirían formas de monstruos y me daban miedo, o en la puerta de mi habitación, donde veía las vetas de la madera formando una cara (dice mi hermano que yo le llamaba carlos…, aunque no lo recuerdo bien), y mis padres dicen que siempre he sido muy dormilón, entonces ya no sé exactamente desde cuando tengo narcolepsia.