Los adolescentes suelen tener dificultades para conciliar el sueño

Los estudios de investigación demuestran que los adolescentes necesitan de ocho y media a más de nueve horas de sueño por noche. No necesitas ser un genio de las matemáticas para darte cuenta de que si te levantas a las seis de la mañana para ir a la escuela, deberías

 acostarte a las nueve de la noche para dormir las nueve horas que tu cuerpo necesita. No obstante, los estudios de investigación demuestran que muchos adolescentes, tienen problemas para conciliar el sueño tan temprano. Y no es porque no quieran dormir, sino porque sus cerebros funcionan con horarios tardíos y, por lo tanto, no están listos para dormir.

Durante la adolescencia, el ritmo circadiano del cuerpo (una especie de reloj biológico interno) se modifica y hace que el adolescente se duerma más tarde por la noche y se levante más tarde por la mañana. Este cambio en el ritmo circadiano parece ser ocasionado por el hecho de que, en comparación con los niños y los adultos, los adolescentes producen melatonina, una hormona del cerebro, más tarde en la noche y esto hace que les resulte más difícil conciliar el sueño. En algunos casos, este retraso en el ciclo de sueño y vigilia es tan marcado que afecta el funcionamiento diario de quien lo padece. Si esto ocurre, se habla del síndrome de la fase de sueño retrasada. 

Sin embargo, los cambios en el reloj interno del cuerpo no son la única razón por la que los adolescentes pierden horas de sueño. Muchas personas sufren de insomnio, que es la dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormidos. La causa más frecuente del insomnio es el estrés. Pero son muchos los factores capaces de desencadenar el insomnio: molestias físicas (por ejemplo, tener la nariz congestionada o un dolor de cabeza), problemas emocionales (como los problemas familiares o las dificultades en otro tipo de relaciones) e incluso el ambiente en el que se duerme (un cuarto demasiado caliente, frío o ruidoso).

Es común que las personas sufran de insomnio de vez en cuando. Pero si el problema persiste durante más de un mes sin alivio, los médicos suelen considerarlo crónico. El insomnio crónico puede ser una consecuencia de diferentes problemas, como trastornos clínicos, problemas psicológicos, efectos colaterales de algunos medicamentos o el consumo de drogas. Las personas que sufren de insomnio crónico pueden recibir atención acudiendo a un médico, terapeuta o consejero.

El insomnio se agrava en algunas personas por el simple hecho de transformarse en una preocupación. Un período breve de insomnio puede desencadenar en un problema más duradero si la persona se pone ansiosa por la dificultad para dormir o se preocupa por el cansancio que siente al día siguiente. Los médicos denominan este tipo de insomnio como insomnio psicofisiológico.

Así estas son algunas de las razones de que enfermedades relacionadas con el sueño como el síndrome de las piernas inquietas, la apnea obstructiva del sueño, reflujo gastroesofágico (subida del ácido gastrico hacia el esófago), pesadillas, terrores nocturnos o narcolepsia, la cual ya comentamos en otro post que la mayoría de las veces aparece entre inicios de la adolescencia y la madurez (15-35).