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Parálisis (1/2) Imprimir
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Escrito por Guillermo Rodilla   
Martes, 26 de Junio de 2012 09:22

 

El cuadro "La pesadilla" del pintor Johann Heinrich Füssli describe magistralmente el miedo de muchos: la parálisis del sueño. Una mujer que duerme, un demonio que la domina y un tenebroso espectador (en este caso, un caballo de tinte fantasmal en el fondo) son los elementos más notorios del óleo con el que volevemos con las publicaciones tras la época de exámenes. 

La inmovilidad es una técnica que usa nuestro cuerpo para que cuando soñemos no realicemos los moviemientos que hacemos en ellos y podamos así, dañarnos a nosotros o a los de nuestro alrededor, es un simple mecanismo de defensa. Lo que sucede en la parálisis de sueño es que nuestro cerebro despierta antes que el resto del cuerpo, por lo que el organismo permanece dentro de esa inmovilidad pero el cerebro no, de hay que seamos conscientes y tengamos una visión distorsionada de la realidad con las alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas ya que el cerebro recibe parte de lo que sucede en la realidad y parte de los sueños.


Testimonio de una parálisis de sueño

Recuerdo que la primera vez que la sufrí veía Kenan & Kel en mi habitación. Tenía 12 años. Era muy noche de un día como cualquier otro. De repente no podía moverme, no podía gritar para alertar a mis padres. Tenía mucho miedo. Sentía que alguien oprimía con mucha fuerza mi pecho. La TV continuaba encendida y mi hermano dormía a unos pocos metros sin percatarse de mi problema.

Unos pocos  minutos después recuperé el control de mi cuerpo. Había terminado el episodio, pero seguía aterrado y, quizá por cosa de los años o por vergüenza al qué pensarán, no se lo conté a nadie. Desde entonces los “ataques”, como los empecé a llamar, no cesaron por muchos años. Por períodos de tiempo se presentaban todos los días y si bien a veces se marchaban por algunas semanas, retornaban con fuerza.

Son innumerables las experiencias que viví por ese entonces. Desde pasar de creer que todo era obra de demonios o duendes porque sentía una presencia en el dormitorio hasta responsabilizar a extraterrestres y secuestros nocturnos porque parecía que me llevaban o que flotaba. Llegaba a la noche con la clara idea de enfrentar nuevamente ese trance y no saber si saldría victorioso nuevamente. Siempre luchaba. Eso sí. Ahora sé que todo tiene una explicación y que no hay por qué preocuparse.

Última actualización el Martes, 26 de Junio de 2012 09:31
 

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